Identificar nuevas oportunidades resulta complejo y muy a menudo supone un arduo trabajo ante la vorágine del día a día. Sólo una metodología implacable puede canalizar la inteligencia de la organización, el mercado y la industria para un posterior empaquetado de productos y servicios que estén en sintonía con la realidad en su justa medida: un paso adelante en funcionalidad y un paso atrás en tecnología.


No podemos tampoco olvidar que estamos ante un nuevo medio donde viejas fórmulas o productos evolucionados del mundo analógico son obviedades de las que difícilmente resultarán productos o servicios realmente killers-apps. Para ello es necesario un esfuerzo creativo para abrirse al nuevo lenguaje que maneja la red y el mundo de lo digital.


Actualmente tenemos, en un trimestre, las mismas novedades que antes ofrecía toda una década. El mercado pisa el acelerador y con él tienen que hacerlo las empresas. Pero en ningún caso se puede confundir la velocidad con la diligencia. Prueba de ello son los últimos fracasos en muchas de las empresas TMT.com. No se trata de 'correr' sino de hacer las cosas bien de la forma más diligente y sostenible posible.

Las innovaciones, los giros en las estrategias y, sobretodo, el cambio en la mentalidad de los inversores de la nueva economía, obligan a buscar nuevos interlocutores capaces de discernir las iniciativas con potencial de futuro de los proyectos oportunistas. Para poder llegar a ser líder en uno de los múltiples segmentos surgidos de la nueva estructuración económica se requiere capacidad para interiorizar el cambio como algo cotidiano. Hoy en día, tener éxito en los negocios significa convivir con la incertidumbre y gestionarla eficazmente y de forma natural. La innovación ya no es un elemento más del mercado, sino que forma parte de su esencia.


Este constante vaivén también ha repercutido en la actitud de los consumidores y en los servicios postventa, que han adquirido tanta o más importancia que el propio producto. En realidad el producto tiende a convertirse en un servicio. En un mercado en el que la oferta es amplísima y donde cada día surgen nuevos competidores, es mucho más rentable conservar un cliente y aumentar el negocio con él que ganar uno nuevo vía métodos convencionales.
Los servicios unidos a un producto nos permiten pasar de un cliente satisfecho a un cliente leal e incluso a un multicliente que, a la postre, se convierte en nuestro mejor aliado para ampliar la base de clientes satisfechos gracias al marketing viral.


Sin duda alguna, el principal valor que continúan otorgando los clientes a sus proveedores es la confianza. Sólo un buen 'Brand Building', basado en estrategias de comunicación inteligentes e inteligibles, puede construir una marca que se distinga y esté capacitada para concentrar y atesorar el valor de los activos generados.